martes, 28 de febrero de 2012

NOTA.

¡HOLA!
Pues bien, quería dejar esta nota aquí para quien no está enterado. 
Vamos a empezar con una historia nueva, no os preocupéis que esta la seguiremos haciendo igual que siempre.
Se llama Entre un profesor y su alumna.
Creo que por el título ya podéis decir básicamente de que va, pero os pido, por favor, que le deis una oportunidad. Es una historia que llevaba ya bastante tiempo rondando por mi loca cabeza, pero al fin pude empezar a ponerla por escrito.
Quién es esa persona que me ayudó, os preguntaréis.
Pues es Manu-Ma, gracias a ella pude poner orden en este lío de ideas que había en mi cabezón.
Que si esto, que si aquello. Que si valía la pena, ya que hay muchas con la trama alumno-profesor... Pero hablar con ella me dio ganas de seguir escribiendo esto. Porque, aunque ya haya muchas, me hizo sentir como si la mía fuese única. Por eso la estoy poniendo por escrito.
Gracias por eso y por darme muchas buenas ideas para la historia. Tantas, que no sé si cabrán sólo en esta. 
Gracias por compartir tu historia, Manu.
Y, por eso, esta historia es para ti. Espero, y en todo esto estoy hablando en nombre de Estela también, que disfrutes la historia y que no te defraude ni ella ni nosotras.
Así que, sin más dilación, os dejo el link donde ya podéis encontrar la sinopsis y el primer capítulo.

lunes, 20 de febrero de 2012

Capítulo 18.

SAM.
Estaba llegando a casa de Zoe. He de confesar que estaba un poco nervioso. Mucho, para qué negarlo. ¿Se habría reconsiderado lo de ser mi novia? Quizás aceptó por el momento, no porque me quisiera.
Dios, tengo que tener más confianza en mí mismo - me reprendí mentalmente.
Al llegar a la casa toqué el timbre.
-¡¡¡Francisco!!!- escuché gritar a Zoe, y creo que todos los de la manzana también.
Me abrieron la puerta. Era un hombre bastante joven. Pelo marrón corto, parecido al color del de Zoe, alto, fortachón. Fran, el hermano de Zoe.
- Hola, muchacho- me dijo serio. Mierda. No había pensado en él. Antes, como vigilaba a los pretendientes de Zoe era mi Dios. Ahora...¿ahora? No sé. Tenía miedo. ¿Que pasaría si no le gustaba? No. Nadie me va a alejar de Zoe, nunca.
- Hola, señor- el miedo me traicionó y acabé portándome como todo un mojigato. Empezamos bien.
- Pasa-  se movió un poco para permitirme pasar.
- Fran...- Zoe vino por atrás. Se veía hermosa.- No tienes que hacer esto- se quejó.
- Sí. Ya hemos hablado de esto. ¿Quieres salir con él?- le preguntó enfrentándola. Miré hacia ella. En ese momento estaba pensando en que iba a decir que no, que ayer se equivocó. Pero me sorprendió contestándole con un simple y claro <<>> antes de subir corriendo las escaleras.
- Siéntate, Samuel- dijo después de un rato. Se le veía que quería a su hermana y que todo esto era por su bien. Sigue siendo mi Dios. Sí.- Y no me llames señor, tampoco soy tan viejo- dijo con una sonrisa. Bueno, no era tan malvado.
No me había fijado en el salón. Era bastante bonito, pero se notaba que tenían un presupuesto bastante limitado. Había un sofá de tres plazas en el medio de dos sillones. Una pequeña mesa de cristal en el medio, donde había un motón de revistas y los mandos de la tele y derivados. Y, por supuesto, la tele, en la pared. En ella era donde más se notaba que andaban justos de dinero. Era pequeña, mucho, más incluso del tipo de las que se ponen en las habitaciones. Dejé de inspeccionar la habitación para prestar atención a la pared humana que tenía delante.
- Bien, Sam...- tomó un profundo respiro y siguió-  Yo soy conocido porque siempre voy directo al grano. Así que, ¿qué quieres con Zoe?
-¿Cómo que qué quiero?- no lo seguía. Mis neuronas estaban fritas. ¿Dónde estáis cuando os necesito? 
- ¿La quieres?
- Sí- respondí automáticamente. Eso era de las pocas cosas de las que estaba seguro.
- Bien- se pasó una mano por la cara, como tratando de recomponerse, o como si estuviera cansado de algo.- ¿La amas?
-Con toda mi alma, más de lo que creía posible querer a alguien- iba a responder otro <<>>, pero pensé que él, como hermano mayor y protector de Zoe, iba a sentirse mejor si le contaba la verdad. Que estaba total, incondicional e irrevocablemente enamorado de ella.
- Eso me gusta más- dijo con señal de aprobación.- No la dañes más, Sam.
-Yo nunca le haría nada que le hiciera sufrir.
-Ya sufrió demasiado- murmuró mirando para el suelo con culpa. Eso me dejó intrigado. ¿Quién le habrá hecho daño?
- ¿Cómo es eso?- no pude evitar preguntar. Él se levantó de golpe y se paseó nervioso por todo el salón. Ahí me di cuenta de que lo había dicho para sí, que no lo había dicho para que yo lo escuchara, que yo no debería haberlo escuchado.

martes, 14 de febrero de 2012

Capítulo 17.

ZOE.
Me desperté a las diez. Quería llamar a Sam, pero no quería ser la típica novia que se la pasa pegado a su pareja; cada uno tiene que tener su espacio, sus secretos bien guardados en, lo que yo llamo, el jardín privado, no es malo tener secretos.
Me duché y empecé a buscar en mi armario algo que se me viera bien, me decidí por unos pantalones pitillo grises con una camiseta blanca que llevaba un dibujo raro y mi tan preciada cazadora de cuero del mismo color que los pitillo. Me puse un poco de brillo en los labios, para lo que iba a hacer era mejor no poner mucho, y me hice la raya en los ojos.
Cuando terminé sonó mi móvil. Era Sam, que quedó en venir a buscarme dentro de un rato para ir al parque.
Bajé a desayunar. Ahí estaba Fran, que me empezó a interrogar.
- Vamos, Zoe. No le harás esto a tu hermanito, ¿no?- me puso una cara de corderito degollado a la que nadie se puede resistir.
- Bien - me rendí - Voy a salir con Sam.
-¡¿Qué?! -gritó y se fue de la cocina gritando:- No ve avisaste, aún me tengo que cambiar.
- ¡¿Qué?!- ahora fui yo la que grité.- No pensarás en venir como carabina, ¿no?
- ¿Cómo que no? Siempre fui contigo a las citas, para eso soy el hermano mayor- vino a la cocina ya vestido.
- Pero ya soy mayor...- me quejé.
- No me berrinches. Voy contigo o no vas. Fin de la discusión.
- ¿Qué? Pero es mi novio y...- dije sin pensar. Mierda. La he armado.
- ¡¡¿Que es qué?!!- Ay, madre.- ¿Quién le ha dado permiso para pedírtelo?
- Fran, tengo dieciséis años, pronto diecisiete, no tengo que pedirte permiso para salir con alguien- ya me había cabreado. Es mi hermano, y lo quiero, pero también quiero que me afloje un poco la correa, ¡que me está ahogando!
- Zoe, lo siento. No quise hacerte sentir mal- vino a abrazarme. No lo rechacé, para qué.- Eres mi hermanita y no quiero que te hagan sufrir, ni él ni nadie.
- Fran, él no lo va a hacer...- intenté defenderle.- Él no es... no es como... él- no quería decir su nombre, y menos habiendo soñado hoy mismo con él. Fran suspiró derrotado.
-Bien... pero me dejarás hablar con él antes- y se fue de la cocina sin darme tiempo a replicar. Oh, oh.
Prepárate Sam, prepárate.

lunes, 6 de febrero de 2012

Capítulo 16.

SAM.
Muchos dirán que no es para tanto. Pero mi madre era mi ejemplo a seguir. ¿Cómo, después de lo que vi, iba a seguir siéndolo? Ahora, ya no lo es. Ni por asomo. Ahora, lo contrario, me da asco.

Iba a ir al bar de Henry porque me habían dicho que estaba buscando una banda para tocar los sábados, algo que todos en Simijaca deseábamos.
Me dijeron que estaba en su despacho y me dejaron pasar. El despacho estaba en la parte de atrás del local. Fui hasta allí y empecé a oír ruidos. Gemidos, concretamente. Debería haberme ido, mas no lo hice.
La puerta estaba entreabierta y lo que vi me marcó para siempre. Él, Henry, y una mujer follando. Pero eso no fue lo que me marcó. Lo que me marcó fue el rostro de la mujer: mi madre.
Abrí la puerta y me vieron. Ella se puso blanca como el papel y el muy capullo puso una cara de socarrón. Ahí, levantando una ceja, retándome.
Recuerdo que mi madre se puso a llorar, que me rogó que no le dijera nada a papá. No le hice caso. Sé que no lo debería de haber hecho yo, pero se lo dije. 
Al principio pensó que era una broma, que sólo era una maldita broma. Se fue a hablar con ella cuando comprendió que no lo era.
Se fue de casa esa misma noche. No lo vi por meses.
Sé que no tenía derecho a decírselo yo, pero sino, ¿quién lo haría? Yo no quería que viviese una mentira. No. Lo quiero demasiado para verle sufrir. Nadie tenía pensado decírselo, y no es que lo diga yo. Me lo dijo ella:
"- No lo voy a volver a hacer, Sami. - Hombre, ¿qué se cree? - Pero no le digas nada."
No volví a ver a Henry después de eso. Nunca, nunca más.

Me desperté por culpa de unos rayos de sol que entraban por la ventana. Parece ser que había olvidado cerrar la persiana. Miré el despertador: 11:03 AM.
Cogí el móvil y le mandé un mensaje a Zoe.
-Buenos días, dormilona. S.
Al cabo de unos minutos, sonó mi móvil.
-Ya estaba despierta :P
-Y no me llamaste? :O
-Es que no sabía si estabas o no dormido...
-Prefiero leer algo tuyo que dormir.
-Dormir es necesario.
-Igual que verte a ti.
-Te quiero.
-Y yo, cielo. Quieres ir al parque?
-Sí! Me pasas a buscar o nos vemos allí?
-Te paso a buscar.
-Bien, te echo de menos :)
-Y yo. En una hora estoy por ahí.
-Sabes dónde es?
-Sí, me lo dijo Jacobo.
-Te espero ;)
-Volaaaaaaaaaando voy, volando vengo.
-Deja de hacer el payaso y ven.
-A sus órdenes, capitán.
-Bobo, jajaja.
-Así me quieres.
-Sí, así te quiero.